lunes, 15 de abril de 2013

TRATA SOBRE LA FALLIDA ENCERRONA DE MANZANARES EN SEVILLA, PUNTO DE INFLEXIÓN DE LO TORCIDO, COMO CUANDO LA U SE VUELVE UNA O




La foto de arriba es una clara caracterización del toreo pop: de perfil, descargando, componiendo la figura con estética, o lo que es también decir empaque. Lleva al animal embebido en el pico de la muleta, esto es, la parte más lejana de la muleta con respecto al cuerpo, y rematará el muletazo afuera, no atrás de la cadera contraria del torero, con lo que al solo girar ya estará colocado para volver a pegar un pase similar. “El torero está sintiendo el muletazo”, de eso no hay duda al ver la emoción personal. Y se acabó, porque en la foto no se puede comentar que haya toro, por una sencilla razón: eso no es un toro, es un novillote. Salió en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla en 6º lugar y con el hierro de Juan Pedro Domecq durante la encerrona de Manzanares, esto es, un hierro estelar en una plaza de primera, en un evento de primera magnitud. Tras novillearlo así, la estocada defectuosa hizo guardia, con lo que fue necesario pegarle un golpe de descabello. Increíblemente, con la mala estocada y el descabello y la presentación del bebé, se le dieron dos orejas, con lo que se salvó del ridículo absoluto el torero en su encerrona. Esto es: estética contra el toro, o mejor, estética solo necesaria en ausencia de toro. ¿Tendremos que pensar sobre la historia del toreo, que concluyó en inicios del siglo XXI con una tauromaquia altamente estética y ligadora, que declaró su incapacidad para llevar esa estética con toros bravos, por lo que la época se valió de toda clase de trampas inimaginadas, la más reciente de ellas, el uso infame de la danza de corrales?

 La encerrona de Manzanares en Sevilla fue un ruidoso fracaso a pesar de la retórica desplegada para vender las dos orejas a su último. La dimensión del ridículo es tal, que permite decir algunas cosas sobre el toreo posmoderno:

*La presentación de los toros elegidos ha sido la más pobre de todo el serial, con lo que el criterio selectivo con el que la junta técnica ha rechazado 21 toros de monoencaste en la primera semana al no tener el suficiente trapío para Sevilla, a todas luces no fue aplicado para la encerrona. Incluso el toro de Victorino Martín pasó sin problemas por debajo del caballo, hecho surrealista que solo es superado por la presentación en plaza de primera del 6º “toro”, cuya foto puede verse arriba: el toreo posmoderno requiere un toro mermado en todos los aspectos, esto es, es una clamorosa declaración de mediocridad con respecto al toreo del resto de la historia.

 *El toro de Victorino Martín mostró comportamientos ajenos a su encaste (Albaserrada vía Saltillo); el toro de Victorino usualmente es pólvora pura en el tercio de capa, un toro supremamente veloz, que hostiga los tobillos del toreo si este no le baja la cabeza con la capa, con una transmisión producto de su velocidad que pocos encastes tienen. En su lugar, vimos una versión reducida: el toro era regordío, trotaba en la capa y no se le señalaban los músculos, solo la grasa, con lo que estaba escurrido de carnes; contrario al comportamiento de un Victorino normal, no era veloz en la capa, su paso cansino recordaba a un toro mexicano. Mal rematado: el toreo posmoderno requiere sacar del tipo al toro; hay una manipulación de los valores genéticos, que en la tauromaquia son casi patrimoniales. Es tal el poder de este engaño, que pueden hacer que un Victorino parezca un mal toro mexicano, por ejemplo, lo que vale también para otros encastes.

*A pesar del comportamiento atípico del Victorino, el toro se le vino encima destapando la ausencia de técnica lidiadora en Manzanares. Dejó que el toro lo derrotara tras permitirle hacerse dueño de los terrenos en dos series de naturales, aliviados, desplazando el toro hacia afuera y descargando la suerte. El toro, malo y sin casta similar a la de cualquiera de sus hermanos, terminó comiendo todos los terrenos dejados por Manzanares. La torpeza técnica resultó en que el toro se le vino encima, dueño de la situación. Optó por abreviar. Duró casi 5 minutos intentando igualar al toro para entrar a matarlo, otro ejemplo de su intuición en los terrenos y en aquello de “torearlo hasta que pida la muerte”. Aquí un poco del Victorinito, sin anotar que el seseo en Zigzag que hizo en la capa para ganarle los terrenos de afuera en el saludo al victorinito, fue recibido con profunda emoción en los tendidos, lo que no carece de gracia:

Resumen 5º abono. José María Manzanares from Maestranza Pagés on Vimeo.
Ya hemos señalado que el diestro, en lugar de vender su empaque como herramienta publicitaria, se promociona en su lugar a sí mismo con fotos que reivindican lo que todos sabemos (que como figura del toreo de hoy, es buen mozo), en lugar de su tauromaquia. Tiene derecho a hacerlo, sin duda. Pero este reventador amargado va a desvelar algunas particularidades de su técnica, por si ud quiere torear como Manzanares:



Seleccione ganado apto para crear arte sumo de las cumbres más emcumbradas de la estética del arte humano.
Vaya a la cara del toro con majestuosidad, haga de cuenta que se baja de un convertible con estilo Montecarlos, no se preocupe en ir con miedo, vea la foto de arriba.


Cite al toro fuera de cacho, de perfil, presentando el pico de la muleta, voceando, cosa que ud tapará con algo de histrionismo estético; eso de que la verdad está en la manera de citar es falso.


Pegue el muletazo descargando absolutamente la suerte y hacia afuera, con lo que no habrá riesgo de que le pase ni cerquita. Siendo justos, pusimos una foto donde adelanta la pierna de salida, pero como está tan salido de suerte, ni agrandándole de manera artificial las astas al ganado, le pasa cerca la muerte.



Ponga expresión en el muletazo, siéntalo! 


Salga airosamente de la cara del ganado, y ponga una mirada trascendental hacia cualquier punto de los tendidos, para dar la sensación de estar atravesando por un momento definitivo de la historia del género humano.


Por si hace falta aclararlo (que ud es como Juan Belmonte) tómese fotos que en el pasado se tomó Belmonte, hay cada desubicado por ahí que no lo ha descubierto.


Si el ganado seleccionado no permite el lucimiento, llore públicamente, la gente lo aplaudirá de pie y lo animará en el siguiente ganado, regalándole las 2 orejas pese a estoquear mal y descabellar. 


¿No es lo que acabamos de describir acaso?

Y antes que me crucifiquen, ES BROMA! Y no da risa, y fue hasta ridículo, pero se me antoja pensar que participa de la misma ridiculez de anunciarse con un solo toro distinto al monoencaste, gesto de infinita tacañería, y hacer pasar a un mal toro mexicano como un victorino, y tras de ello, perder la batalla con él; lo que no es broma, es que los últimos Coquillas vayan a morir en un pueblo de Francia, lejos de España y de una plaza de primera, pues se condenó su hierro a la extinción por bravo, y porque quienes copan el mercado no quisieron torearlo, eso sí que no es una broma.

Como conclusión general, cabe decir que Manzanares demostró que no es capaz de torear algo distinto al monoencaste evidenciando la cortedad de su tauromaquia, y aún con ello, al monoencaste mal presentado, y aún con ello, tiene que valerse del patetismo para calar en lo tendidos antes de torear, y aún con ello, sin rotundidad. Dicen que querían llevarle en hombros a la estatua de Belmonte tras el segurísimo éxito de su encerrona. Lo que no sospechan, es que la estatua de Belmonte, así quieta y llena de mierda de palomas, refleja una verdad que la trampa nunca podrá alcanzar.