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lunes, 9 de septiembre de 2013

Sobre una goyesca y una canallesca


Mismo día, dos corridas de figuras, dos goyescas. En el primer caso, Morante se ha encerrado con toros de Juan Pedro Domecq en Ronda; en el segundo, El Juli, Ponce y Juan Bautista han tenido que sortear un encierro de Domingo Hernández sin llenar el coso de Arles; ambas corridas coinciden en vender un éxito que jamás pasa por la consideración del toro, porque incluso, saliendo uno indultado en Arles, nadie habla del toro; ¿se habría podido decir lo mismo hace años? Por ejemplo, hablar solo de lo bien que estuvo Paco Camino qué día en Madrid, resultaría inapropiado atrás de la década de los 90`s; siempre se decía el nombre del toro:

http://www.youtube.com/watch?v=-r_DWcpuIs0
                            

Pero si tuviésemos la tortuosa disposición de preguntarle a los que echan loas y pólvoras con las dos goyescas del sábado, siquiera el nombre del toro indultado por El Juli, o uno de los 6 toros de Morante, o el nombre del segundo toro de Bautista, seguramente se darían de narices contra el silencio. La respuesta a esta interrogante va más allá del simbolismo que entraña ese silencio: no hay nombre para el toro, porque el toro como valor está relegado en esta cadena de éxitos a costa de la bravura real.

Todos queremos cantar las bondades del empaque, la pureza y la magia del toreo del de la Puebla, pero nadie tiene la valentía de alzar la voz en contra de un encierro irregular y discreto de presentación, ni mucho menos nadie espera ver el tercio de varas de estos toros, con un picador goyesco. Muy romántico, muy poderoso visualmente todo, pero falta siempre el centavo para el peso.

Y hablar de lo ocurrido en Arles ya no es hacerlo sobre una goyesca, sino sobre una canallesca, a decir de un indulto injustificado para un toro que todos los grandes portales refirieron como intrascendente en varas, pero bueno en la muleta. Cuando dicen "bueno en la muleta" se refieren a un toro de bondad insoportable, tranco mexicano y media altura. Si baja la cabeza, no es por humillación, es porque ya llegó al tercio de muleta con la cabeza bajada una cuarta, expresión que antaño se usaba para el toro que pedía la muerte tras haber sido toreado bien; hoy el toro de las figuras piden la muerte antes de entrar a la muleta, y sin ser picados.

Todo esto se articula con la farsa de indulto en Mérida. ¿Para dónde va la cabaña brava con indultos, sementales y reatas como las actuales? A esta pregunta nos puede responder el bajón que sufre Núñez del Cuvillo, la ambientación de mundotoro para que le creamos a este toro, sobre el cuál pide el director de dicho portal una lidia incruenta; también puede responder un tipo de toreo que ni siquiera necesita saber los datos del toro, ¿o cómo se llamaba el toro banderilleado por Morante? ¿El de cornamenta apretada como si fuera de plaza colombiana?


¿Cuál es el problema con la depreciación del toro en el contexto actual, digamos, desde el indulto de Arrojado en Sevilla, pasando por el indulto de Mérida y el de Arles? Varias cosas: ausencia de transmisión, perjuicio para la cabaña brava en el contexto de monopolio actual, pérdida de enganche con la sociedad contemporánea al validar sus opiniones sobre abuso de animales indefensos. Se dice que el toro de las figuras también cornea, y se sacan las heridas de El Juli y Morante de manera morbosa para chillar en público que se irrespeta la sangre de estos hombres, pero se ignora que el toro duro ha producido este año muchas más cornadas, teniendo menos corridas. Y en cualquier caso, no se trata de que se toree un encaste, un tipo de toro y cierta edad e integridad para ser corneado, porque quien piense eso no sabe nada de tauromaquia; se habla pues de torear cosas distintas para resolver las dificultades de todas las castas, todas las transmisiones, y también, para garantizarle la buena salud y el equilibrio a la cabaña brava. Quien quiera cornadas, que vea cómo Morante chuza al toro con el ayudado, o cómo El Juli o Talavante se dan coba con circulares para devolver al campo a un toro inválido siquiera para montarse encima de una vaca, mientras Lagarto está muerto. Esas son las peores cornadas: la de quienes legitiman un toro que en contados años, no necesitará lidia.



http://www.feria.tv/video-2684_ronda--encerrona-de-morante.html



http://www.youtube.com/watch?v=jMzvWRCRHdM

jueves, 6 de junio de 2013

Baja tú y lo haces


"Baja tú y lo haces", palabras que dijo Morante sin abrir su boca. Mover su mano izquierda hacia afuera de la suerte, luego mostrar la palma para pedir calma, y terminar haciendo una venia, en el lenguaje morantista quiere decir BAJA TÚ Y LO HACES, y significa que el aficionado solo tiene derecho a aplaudir y gritar olé a cualquier cosa, pues el pobre hombre se juega la vida, como cuentan con antitaurina ortografía aquí.

Como ya hemos señalado antes, Morante nunca abrió su artística boca, y su gesto no puede interpretarse como grosería, a menos que quisiéramos atacar al 7 porque son una secta que no dejan divertir a nadie a la plaza, pues a eso va la gente: "a pasarla bomba". Sin embargo, supongamos que como dicen sus fanáticos y los anti toristas y anti tendido 7, Morante en efecto lo ha dicho. ¿Por qué no puede ser un argumento decir BAJA TÚ Y LO HACES? Varias razones:

*No se puede justificar el pisoteo a los conceptos de la tauromaquia aduciendo que un torero profesional torea mejor que un aficionado. Tal principio sería inaplicable en la vida real; uno paga una entrada no para que la persona que come del dinero que uno deja en la taquilla,  rete a que se haga mejor algo que es su obligación hacer bien, por el mismo motivo que uno tiene derecho a reclamar por un pan lleno de cucarachas, sin tener que saber hacer mejor pan que el panadero acusado.

*El aficionado paga una entrada para ver torear toros bravos, no para medir su capacidad de lidiar toros con respecto a un matador.

*Los espontáneos o personas que invadan el ruedo sin ser toreros profesionales, son conducidos por las autoridades a la cárcel, pues es delito.

*Si se tiene que bajar a torear para demostrar que un profesional sabe torear mejor que un aficionado, lo que es casi evidente, lo mismo debería decirse con los otros aspectos taurinos: que sea el aficionado quien elija los toros, ganaderías, carteles, fechas y hasta honorarios.

*Si baja el aficionado, que el torero compre un abono completo ganando el sueldo del aficionado, y sea sometido a toda una temporada de corridas soporíferas sin derecho a rechistar; como es otro el que se gana miles de euros, que no exija igualdad de condiciones entre en un torero que se alivia y un aficionado que, con su dinero, ayuda a sostener el toreo.

*Que el torero le explique al aficionado antes de bajar cómo se hace un baile de corrales, un afeitado de pitones, un descargue de suerte, una masacre en la pica, o que le explique cómo machetear negando la historia del macheteo glorioso del pitón contrario; si ofende que un aficionado le diga a un torero que está mal colocado, suponemos que al aficionado le debe ofender que el maestro le explique la naturaleza de un baile de corrales.

*"Respeto, pues el torero se juega la vida" no es un argumento, porque de ser así deberíamos respetar mucho más a aquellos toreros que se juegan el pellejo en las corridas duras, cobrando hasta 5 veces menos que los de corridas bobas, donde solo los mansos derrotando pueden cornear. Nuestro sistema funciona para tapar precisamente al que se juega la vida y merece ser respetado: Escribano le corta las dos orejas a un Miura de vuelta al ruedo en Sevilla, y da igual.

*Estas personas son las mismas que critican el tercio de varas, ¿sería válido que un picador les dijera, ante sus reclamos, "baja tú y pica bien"? Quizá lo correcto es pensar que el público merece respeto en sus juicios.

*Se ha tapado el fraude del baile de corrales en la plaza, echando a rodar odio contra el 7, inventando una falsa historia del torero que es valiente ante el tendido, pero nunca antes los miuras que jamás lidiará. No hablo de Morante, hablo DEL TORERO POSMODERNO.

*El mero reto de pedir al aficionado que toree, ¿acaso no es una declaración de incompetencia por parte de un torero o un aficionado? Yo no me tengo que poner bien o mal para demostrar que un torero está mal puesto: que el torero tenga mal sitio, se demuestra en la evidencia, precisamente, de su mal sitio.

*Imaginemos que en una corrida de Miura, un torero le diga al torerista o al torero figura BAJA TÚ Y LO HACES. No se puede suponer que esto es un argumento para nada.

El respeto más grande se lo debemos todos a los valores de la fiesta y al toro; los toreros, ganaderos, aficionados, críticos y claveleros debemos respetar al toreo; respeto cuando hay verdad, y censura cuando se engaña: un aficionado, toreando bien o mal a un toro, no justifica que el torero haga trampa. A muchos les molestan los pitos tanto como a nosotros los olés a trapazos, entonces, es cuestión de percepción.  A estas personas, dios toro no quiera, algún día les saltará un Miguelín a su Cordobés. Hasta entonces, y viendo que a muchos les ha encantado  la foto de Morante supuestamente diciendo BAJA TÚ Y LO HACES, le dejamos una selección de fotos igual de increíbles a la que abre esta publicación: romanticismo en la figura del torero, y para que después estén diciendo que en este blog no queremos complacer a las personas a las que le vale más una fotico que los valores del toreo:
















Por cierto ES BROMA, lo único que no es broma aquí es el baile de corrales y la manipulación mediática. No es mi intención irrespetar, al fin y al cabo no soy el que le digo al aficionado que se baje a torear los miuras de Rafaelillo, si es que tiene la osadía de no gustar tal tauromaquia. Besos.

miércoles, 5 de junio de 2013

A Morante lo está matando el morantismo


Este comentario nace a raíz de la corrida de hoy. ¿Y qué decir de la corrida de Beneficencia que hoy se apresuró en aburrirnos y exasperarnos? Una auténtica corrida de toro agrícola, como le gustaría llamarla a José Ramón Márquez: bueyes mansos y flojos para la tristeza y el desesperante toreo de J.J. Padilla, Morante de la Puebla y Castella. Una tarde anodina para el toreo, llena de ventajas de principio a fin -siendo el toreo una ciencia de lo difícil-, en la que Castella hizo algo que nunca había intentado JAMÁS en otras plazas del mundo: empezar la faena cambiándose al toro por la espalda. También Padilla hizo algo que no había hecho jamás: tocarle los cuartos traseros al toro para poder quedar colocado, luego de los horripilantes trapazos fuera de cacho que pegó. Y Morante, ese hombre, también haciendo algo que nunca jamás se le había visto: machetear de mala manera a su primero para matarlo sin pelea, ya que el pobre animal cometió el terrible pecado de protestar por arriba en la embestida, pecado este contemplado en libros como La Biblia, La Divina Comedia -Oh Beatriz-, La Summa Teológica, el Civitas Dei, y en cualquier código existente sobre las transgresiones a lo sagrado. Algún profano anotó que cuando un toro protesta arriba, lo primero a mirar es la lidia que produjo ese defecto, y segundo, corregirlo con poder en la muleta, que para eso se le llaman MAESTROS de la tauromaquia.

Como toda tragedia ridícula del toreo, la de hoy estuvo antecedida por la trampa: anotó el periodista Javier Hernández, que hubo un baile de corrales en la plaza para impedir a la ganadería Valdefresno echar la corrida entera, por lo que al final desfilaron en plaza 4 de Valdefresno y 2 de Victoriano del Río. Como en este blog no hay necesidad de lamerle las posaderas a nadie en la lejana España, debemos anotar algo que es de conocimiento general: que el culpable ha sido el nefasto apoderado de Morante, quien incluso fue expulsado de los corrales, ya que si fuera por él y por Morante, hubiesen salido al ruedo a perseguir sus verónicas, nada más y nada menos que los alanos que perseguían liebres de lata en el galgódromo antaño ubicado en Bogotá para los años 60`s: perros muertos que no asusten al arte.

Bien, en corto y por derecho, según los toros que se tenían reseñados originalmente para la corrida, estos dos animales fueron los rechazados primero, pues incluso rechazaron otros 20:


Número 123

Número 8
Viendo las fotos, cuesta imaginar el criterio de la junta técnica, si es que esta vale para algo ante el poder las  figuras; criterio díscolo  y casi abusivo con la lógica, para suponer que el 123 y el 8 pueden ser reemplazados por esta cabra asquerosa de Victoriano del Río:

Foto extraída de la página oficial de Las Ventas: cabra con más trapío que el 123 y el 8 de Valdefresno
¿Qué sentido tiene anunciarse con Valdefresno para luego intentar por todos los medios echar la corrida para atrás? La empresa incluso no tuvo otra opción que suprimir un Victoriano y permitir la entrada a un Valdefresno de los rechazados, para así evitar la reclamación de dineros. La jugarreta de convidarse cada torero solo un toro de Valdefresno, les salió mal. Después, con un poco de justicia poética y divina, en el sorteo  a Morante le salió el lote de los dos toros de Valdefresno, lidiando los "domé" sus compinches Castella y Padilla, pese a que el numerito en la mañana fue por cuenta del innombrable apoderado del sevillano. Lo que me resulta increíble es que algunos sin embargo aún conserven una distancia defensiva con Morante.

Hasta ahora vamos en los corrales, y ya tenemos un prontuario para echarse a llorar como aficionado, pero viene más, pues el punto más ridículo de la tarde fue cuando Morante se ganó una ovación y un rugido de la plaza: ni por verónicas de las suyas, ni por naturales barrocos, ni por arrebatos de cante jondo, ni por "medias verónica que suspenden el tiempo", como para el fusilado en el cuento de Borges; el torero simplemente se sentó en el estribo, y los tendidos de sombra le aplaudieron, y se levantó un murmullo admirativo. La foto del inicio ilustra tal situación. OVACIONADO POR SENTARSE!

Entonces uno entiende la relación entre esos ridículos aplausos a un gesto tan simple como sentarse en el estribo, y lo acaecido en la corrida, siempre marcado por al decadencia: Morante tiene una secta de aduladores, dispuestos, como dicen ellos mismos, a pagar una entrada carísima solo por verle hacer el paseíllo. Los mismos que le admiten que corte un rabo en Córdoba tras torear una perro al que había que chuzarle con la punta del estoque para que embistiera de uno en uno, cuando antaño el rabo era la resulta de una épica batalla entre la bravura y el arte. Los mismos que convierten una crónica que narre las medias verónicas de Morante en algo más cursi que poesía de quinceañera primeriza. Los mismos.

Que les recordó a los toreros clásicos que esperaban sentados en el estribo la salida del geniudo toro del XIX, dicen. Es una verdadera lástima que no se le recuerde por otras maneras clásicas: torear diferentes encastes, tener una mínima noción de la lidia, saber enfrentar las críticas, no buscar la ventaja, entender el toreo como algo donde la belleza es producto de la guerra, no de la manipulación, y aprender a machetear sin que esto se vea como alivio. Sucede que la existencia de la corte de aduladores, llamada morantismo, le permite al toreo tener un crédito infinito para comportarse como le plazca, abusar, imponer, y echarle cada 4 meses unas migajas de gloria, cuando se estrella para fortuna del morantismo, con el toro bobo y noblón.


Lo anterior es algo que percibe el apoderado. A las figuras no hay que culparlas por elegir lo que el apoderado les ofrece, a cambio de ser sus poderdantes y producir dinero en las plazas: comodidad, que malinformando a los aficionados, o explotando mitos, puede traer más dinero. Si todas las figuritas de cartón que defenestran nuestra época no tuvieran más opción, lidiarían todos los encastes en todas las condiciones. Alojados en una época en donde no se les puede ni siquiera pitar sin ser asesinado a insultos, y donde cada vez tienen más poder, humanamente eligen el camino del dinero y la facilidad, no temiendo que se les tache de mediocres por los medios, y además satanizando al aficionado que no se traga esto. Navalón entonces tenía razón al intuir que el final de la fiesta solo ocurriría el día en que un torero sea más poderoso que los ganaderos.

Mientras el aficionado no sea capaz de reconocer la imperfección de los toreros, y lo necesario de la crítica ante la mafia imperante, los petardos van a seguir ocurriendo. ¿Cuánto puede desilusionarse una persona, hasta finalmente decidir dejar las plazas para siempre?

De Curro Romero se dice que pudo ser el torero más grande de la historia, si no fuese por su irregularidad, y su inclinación a matar los toros que no tuvieran la embestida recta, noble y boba, o sea, matar rápido al toro con casta al no saber ni poder lidiarlo. Su época, sin un monoencaste marcado, dejaba grandes espacios entre faenas buenas, pues era más común que le saliera un toro lleno de satanismo, a la mansa paloma necesaria para hacer "arte". Nadie se ha preguntado si realmente lo suyo era ausencia de inspiración divina, o falta de técnica para lidiar toros fuera del libreto. De hecho con Morante pasa lo mismo: solo hace grandes faenas con un tipo de toro, y cada vez más le saldrá menos veces ese toro, pues el público ya está harto del monoencaste, y lo irá rechazando. Pero entonces los curristas y hoy los morantistas aducen un supuesto estado de trance inspirativo. Hay que perseguir a estos toreros por distintas plazas hasta que algún día sufran una katarsis inspirativa, entonces, ¡al fin!, aparece la tauromaquia de Curro o de Morante. Pereza pura debería ser un título más exacto a la ausencia de inspiración en esta clase de toreros. Así que hasta que el público no sea consciente de esto, y de la necesidad de exigirle a Morante que dé un paso al frente y toree al toro como pueda para ir mostrando su verdadera dimensión, veremos petardos y petardos. Más morantismo es menos Morante; más comodidad y mediocridad.

Habrá un punto en el que el morantismo no pueda soportar más el mito de Morante, o solo queden los más ridículos y fanáticos. Una plaza como Las Ventas, que tiene de torero consentido a uno que nunca ha abierto su puerta grande siendo figura, hoy le pegó dos broncas; incluso desde el  tendido 7 donde le miraba Rafael de Paula, un aficionado le gritó con justicia contra el pésimo sitio julista que tenía Morante, siempre para cuidarse y tomar la ventaja ante un toro extraño: ese desgarro lorquiano, ese duende, esa música del silencio: todo esto hoy lucía asustado,  y Morante toreando muy desprendido de la embestida. Cuando el aficionado se lo reclamó, Morante, quizá emulando a de Paula en Jerez, respondió con grosería. La corte de aduladores celebran la grosería de Morante, cosa entendible, al no haber toreo que celebrar el día de hoy, día de todos los fastos. Quizá los buenos aficionados que suscriben la diatriba contra el 7,  obviaron que el aficionado no solo grita por el abusivo fuera de cacho, pues también lo hace por el baile de corrales, la humillación a los ganaderos, la mentira, la trampa, y los morantistas que están matando a Morante:

Nota donde se celebra la grosería de Morante con ortografía lamentable. El aficionado debió responder algo como "Está bien, yo bajo a torear y a hacerlo bien, pero si me pagan los miles de euros por tarde que a ti, con todos tus privilegios y tu corte fanatista, y si tú te sientas aquí pagando una entrada todos los años, a pesar de la crisis económica que nos golpea, entrada con la que al fin y al cabo se paga tu sueldo y tu vida, y aquí sentado miras tú cómo con tu dinero hago danza de corrales, te miento en el capote y mato al primer toro sin darle un pase. Si protestas, te harán una columna que parece más una calumnia."
Por cierto, Morante incluso hoy mintió por verónicas: en este video se puede ver cómo en lugar de adelantar la pierna de salida, lo que hace es retrasar la otra pierna -si es una verónica por el lado derecho, no adelantar la pierna derecha, como debería ser, sino retrasar la pierna izquierda-, con lo que automáticamente la pierna de salida queda "adelantada" para la foto, pero no para el toreo; pues, para la verdad de cargar la suerte,  no se dio un paso al frente, sino que con la otra pierna se intentó dar un paso atrás, pese a que la imagen nos muestre una verónica con la pierna de salida adelantada. El truco, que le servía a Paco Camino en todas las plazas, menos en Madrid, hoy provocó un éxtasis morantista en una plaza que cada vez más se parece a la Plaza México, con todo respeto; siguen derechazos sin sitio ni quietud jaleados únicamente porque siguen a la grosería de Morante contra el 7, donde estaba de Paula:



La ilusión de Morante y la vuelta de Padilla from Plaza de Toros de Las Ventas on Vimeo.

Insisto: el morantismo está matando a Morante para la historia, al permitir un margen de crédito o de privilegio sobre el torero que cada vez más lo relativiza y deja cómodo, pero también destoreado y agotando sus recursos para lidiar un toro fuera del libreto. En los toros no hay que tener ísmos: ni morantismo, ni torismo, ni julismo, ni tomasismo, ni torerismo: hay que ser taurinos. Ser morantista hoy es aplaudir a Morante por hacer las cosas que no ayudaron a crear el mito de Morante, torero de época:

Vía Salmonetes Por cierto, se refiere al fallo a espadas reiterado de Morante en su segundo.

Nota del blog Torear que no carece de razón: si se pide que el aficionado haga lo que el torero, debería también pedirse que elija hierros y toros, carteles; la actitud del "bajara tú y lo haces" es de un conformismo y una mediocridad apabullantes, ¿hay que hacer las mismas memeces del Cordobés hijo en el ruedo para criticar que su toreo sea una vulgaridad antitaurina? ¿Por qué estos genios critican la vuelta al ruedo de los subalternos de Castaño, si ellos no bajaron y picaron y banderillearon un Cuadri? 
POR CIERTO: LO CONTANDO SOBRE EL INCIDENTE ES FALSO, PUES EL AFICIONADO NO ESTABA INSULTANDO A MORANTE, ESTABA PITANDO SU MALA COLOCACIÓN, YA QUE EN EFECTO ESTABA ABUSANDO DEL AFUERA. MORANTE, TRAS OÍR EL PITO QUE NO CESABA, VOLTEÓ A LOS TENDIDOS 7 Y 8, ALZÓ LA MANO PIDIENDO PACIENCIA, Y TRAS ESTO HIZO UNA VENIA RESPETUOSA. LO QUE ACABO DE DECIR SE PUEDE VER EN EL VIDEO: ¿TIENE ALGUNA RELACIÓN CON LO NARRADO EN "BAJA TÚ Y LO HACES"? MORANTE NUNCA ABRIÓ SU SANTA BOCA, Y NO SE INSULTA A ALGUIEN PARA LUEGO HACERLE UNA VENIA. ESTE ESCRITO RESPONDE AL ATAQUE HACIA LAS REIVINDICACIONES POR LA VERDAD EN EL TOREO, ATAQUE QUE HACE UNA RELACIÓN Y UNA HISTORIA FALSA. NO SOMOS EL TENDIDO 7, SOMOS LOS AFICIONADOS CANSADOS DEL ABUSO. 

jueves, 16 de mayo de 2013

Juan Pedro Domecq y las figuras: una sola vergüenza



El día de hoy hubo una gran exposición bovina en Las Ventas. A pedido expreso de José María Manzanares y de Morante de la Puebla, salieron al ruedo de la primera plaza del mundo 6 bovinos dispuestos así para la observancia del público. Herbívoros que pudieran clasificar para aquellas exposiciones donde se mide cuánta grasa puede tener una raza, o cuánto tiempo (entre menos sea, mejor) es el requerido para levantarlos. Desde luego que para eso del toreo, si se entiende la pasión y muerte de un toro en 3 tercios, definitivamente no hubo bovino apto.

6 animales miserablemente presentados por fuera de tipo, y con un juego peor. Ya nos tienen acostumbrados a las inyecciones de ácido hialurónico a los toros fungiendo como tercio de varas. ¿Tercio de varas? ¿Aquel salvaje aparte del ritual en donde al toro se le citaba varias veces para que acudiera a mostrar su bravura en el peto, mientras el torero montado le metía las cuerdas? Las corridas de toros van marchando cada vez más hacia las corridas incruentas, y hacia la vana sofisticación burguesa. Horror a la sangre y amor al arte.

Y como es amor al arte, y no al toreo, el toro es lo de menos. Los animales no son tenidos en cuenta, pese al esfuerzo del ganadero que quiere enviar un producto artista para la exposición bovina. Con todo, vimos toros escurridos de carnes, sin amplitud de caja, cornalones por las fundas, pero de cara que no dejaba mucha edad: que estos pobres ganaderos de los hierros del monoencaste la están pasando mal en el campo, dehesas devastadas por la pobreza y la ausencia de flujo de caja, que por ello mandan sus toros así de pobres:

La amplitud de la caja de este pobre de cabos finos, elegante y grácil como el toreo del matador que lo torea.
Jiménez Fortés está ahí por arrimarse, pero por torear definitivamente no: ya lo mostró en Bilbao, en su encerrona en Málaga, y hoy en Las Ventas: un torero con mucho arrojo y quietud, como el primer Castella, pero que carece de cualquier atisbo de profundidad. Grave error es ponerlo sin que él se lo gane aún.

Morante hizo el número de siempre: como es "torero de sentimiento", solo torea cuando siente, cuando lo visitan las musas (que después se riegan hacia los periodistas y comentaristas); da la terrible casualidad que al torero solo lo visitan las musas, precisamente cuando su toro es un perro noble de embestida recta y de presencia cuasi inofensiva (Criadero, Alboroto); en cuanto a Morante le sale un toro que proteste poco en su embestida, o plantee un laberinto que solo la lidia resuelve, se va por la espada y lo mata de cualquier manera. Como tiene toda una cohorte de aduladores y lambericas que le aplauden todo, llamada MORANTISMO, da igual si pega el petardo ("que hasta para eso tiene arte"), o si deja ir al toro en un total abuso de desperdicio con la vida bovina, el ritual de la corrida o la noción de decencia. Por ello, que supervise por la mañana el estado del ruedo , solo puede ser un hado irónico y abusivo del destino. En cuanto su segundo reveló algo de genio, se fue tras la espada y se ganó una bronca, ¿por qué? ¿no se supone que el barroquismo del ARTE también debería poderse con el toreo de piernas y el macheteo a pitón y costillar contrario? Morante, lejos de querer hermanarse con Frascuelo, Cagancho, Curro Puya, Curro Romero o Cúchares, solo nos demuestra que estamos en la época de las versiones reducidas.

Y como de pundonor torero y conmemorar el aniversario de la muerte de Joselito El Gallo se trataba, nada mejor que cerrar con el pegapasismo de Manzanares. Muchos están mirándose el ombligo pensando por qué semejante faena no caló en los tendidos: para empezar, sus toros no pasarían en una exposición bovina en la categoría a mejor novillo: gráciles, inofensivos de presencia, apenas tocados en la puya como si se tratara de sexo adolescente, o se perpetuara el sistema-tabú con la sangre que cree Pitt Rivers compone el universo simbólico de la corrida andaluza. Entonces tenemos un bichito con el que nadie debe asustarse y que solo puede torearse a media altura, pues si se le saca el muletazo debajo de la pala del pitón, el toro muere. ¿Y qué hizo el alicantino? Un desvergonzado performance de pegapasismo, o sea, pegar pases sin la mínima noción de ajustamiento, si a eso sumamos su tan puro concepto habitual (descargue de suerte, fuera de cacho, pico de muleta).


La distancia que impone el pico de la muleta, el fuera de cacho y el descargue de la suerte, hace que realmente este torero nunca se pase por la faja un toro. No se puede torear más desprendido, incluso de los conceptos (pues lidia un toro abstracto); mucha mano en la cadera, mucho empaque, qué desperdicio!, y sin embargo se le tiene como una figura del toreo. Bollaín decía que para saber si hay verdad en el toreo, y no pega pases, hay que mirar la situación de las zapatillas con respecto a las patas del toro. En el caso de Manzanares, el toreo no puede ser confundido con pegar trapazos estéticos, pero sin riesgo real, pues entre el toro y manzanares, cabe otro super modelo de pasarela:

El pico de la muleta es un recurso lícito cuando un toro se recuesta, precisamente porque al ser la parte más lejana de la muleta, sirve para alejar al toro del cuerpo. En esta secuencia del 2o muletazo de una serie, la distancia puesta en cuadrados demuestra que entre el toro y Manzanares cabe otro Manzanares, por lo que hay que imaginar dos Manzanares en el mundo de los toros, qué horror!

¿Y qué pasa el final? Otro petardo del monoencaste que es minimizado bajo todos los medios por los periodistas a sueldo, y por esa facción del público taurino que solo irá este año a esa corrida, y quizá a otra más con similar cartel, esperando que a Morante se le aparezca la tan codiciada musa, o que a Manzanares un toro le deje producir formas estéticas: para ello los maestros tienen derecho a pedir un toro a su modo, pues el buen trabajador nunca le echa la culpa a las herramientas.

La revolución del El Gallo y Belmonte hace un siglo consistió en adaptar un concepto del toreo a una clase de toro ya existente: en eso radica la grandeza de ambos, y se conoce en mor de ellos a tal época como la DORADA del toreo. Hoy es al revés: se intenta adaptar al toro a un concepto del toreo, precisamente el más estético, pero el más mentiroso. ¿Qué es lo contrario a época dorada? Desde luego que los toreros de hoy no sabrían responder, ni mucho menos el ganadero: hoy los 3 se fueron a casa con el sueldo cobrado, no se esforzaron para nada, y tienen más tardes en la feria, ¿quién pide más en la puta vida? Los 3 forman una sola vergüenza, pero a ellos no les importa en lo más mínimo, ahí están los ignorantes para aplaudirles y aceptarles esa desesperada búsqueda por el arte.

Foto del artículo de Antolín Castro
 se demuestra el ajustamiento y el grave riesgo que corre la artística vida de Manzanares; uno no puede tomarse estas ventajas como si se tratara de torear un Cuadri en celo de 9 años

lunes, 15 de abril de 2013

MORANTE NO ES COMO LO PINTAN


Este pequeño escrito es una reivindicación histórica justa: Morante, a pesar de estar inserto en la trama infame del monoencaste, no debe meterse en el saco de las figuras actuales. Permítanme aclararlo: con José Tomás, no es una figura del toreo, es un torero de época, cosas hartos distintas. André Viard alguna vez le dijo al Juli una frase lapidaria, 15 años no son nada en una historia de siglos. Así parece ser. Se recuerda a Paco Ojeda con el mismo olvido que a Jesulín de Ubrique. La figura del toreo es una categoría históricamente desechable, contrario a ser un torero de época. Esos 15 años que no son nada si lo confrontamos con esta historia de siglos, ilustran lo siguiente: el torero de época hace una época, la única gran época de la tauromaquia, y lo hace respetando unos valores eternos que lo ponen al nivel de otros maestros que también los respetaron, y estos valores versan sobre la dificultad, no sobre el alivio y la ventaja.

Si bien es cierto que Tomás y Morante se permiten ventajas inaceptables, como la del monoencaste, también lo es que sus historias han sido más dilatadas y con más encastes que los toreados por las figuras actuales. Vaya y venga, a Joselito se le reclamó al final de su carrera su preferencia por lo de Urquijo, y a Belmonte el trasteo de su toreo de la cargazón al perfilismo, con lo que decimos que nuestros santos patrones también tuvieron sus serios cuestionamientos. Lo que sucede, es que hay que ponerlo en contraste con otras figuras: algunos toreros usan absolutamente todos los medios de alivio desde el corral hasta la espada. Todos. Y dando con la fortuna de llegar a la cima, siguen acentuando esos alivios; pero en cambio, los maestros tienen algo que contrarreste ese alivio; ruego que nos fijemos en este toreo de capa:


Resumen 7º de abono. Morante de la Puebla, Sebastián Castella y Alejandro Talavante from Maestranza Pagés on Vimeo.

Morante, al igual que Tomás, respeta ciertos principios de la dificultad que los distancian del resto de figuras, valores que podemos resumir en: cargar la suerte, ofrecer el medio pecho, torear los muletazos, tener profundidad en la capa, noción del sitio para rematar los muletazos a pitón contrario, que es donde hay verdad, y una visión para llevar la estética taurina más allá: en José Tomás es una ruptura del cánon de Belmonte, pues el sitio de Tomás, casi sobrenatural, es llevar a sus últimas consecuencias el principio del torero como dueño de todos los terrenos, hasta los más mortales, para torear. En Morante, es el barroquismo, el sobrecargar de estética el toreo, pero sin traicionar su verdad. Entonces, así como carga la suerte, al mismo tiempo está componiendo su figura o expresión corporal según los cánones (metiendo riñones, encajando la barbilla en el pecho, expresando tensión, etc). Ambos toreos están llenos de grandeza trágica.
Revolera cargando la suerte y sin aspavientos violentos, hay arte.

La media verónica que hoy pegó en Sevilla es una caracterización. Hubo un baile de corrales donde se rechazaron hasta 7 toros por falta de trapío. Ya en plaza, le salió un toro leve; luego, en 2:25 en el video de arriba, le pegó una media verónica absolutamente templada, rematada en la pala del pitón contrario aunque pegada de frente y a pies juntos, con lo que el toro quedó absolutamente roto y toreado, con el terreno cortado, en la cadera contraria del torero. Es lo que Belmonte, mil excusas por la exageración comparativa, preconizó al inventar este lance: que fuera un reflejo de su toreo moderno, al llevar desde el cite hasta el remate, al toro toreado, con lo que se le llevaba a terrenos que el toro no quería, recorriendo en curva, y se le añadía la dificultad de hacerlo en torno a la cadera del torero con el riesgo mortal de la cornada, pues se estaba quieto el torero; lo increíble es hacerlo, pero en la capa, y con esa profundidad para romper al toro. Muchos se sorprenden por la lentitud del lance, su eternidad: yo por su profundidad toreada, y si juntamos ambas cosas, tenemos que con una simple media verónica, Morante aplastó el toreo artificial que hacía dos días en la misma plaza, un muchachejo instrumentó hasta aburrir al público aficionado.


Esta foto es el transcurrir de un lance que al final hizo que el toro resultara en la cadera derecha de Morante. ESO ES TOREAR! 

Pero recordemos que Morante ya había instrumentado una tauromaquia absoluta con toros de Victorino en la misma plaza, según los principios que Molés llama añejos, pero que en realidad son eternos, por lo que la conclusión es que Tomás y Morante deben lidiar otros encastes, pues a diferencia de otros toreros, ellos sí pueden con ellos, cosa que han demostrado en el pasado. Hay que dejarlo claro: el monoencaste es una ventaja inexcusable; de haberle pegado esta media verónica a un toro mejor presentado y de mayor transmisión de casta, estaríamos hablando de la media verónica más importante de la historia reciente. Por desgracia la ausencia de un toro siempre pone una sombra gigante sobre cualquier faena, incluida esta. Es como si le faltara la mitad al sol, pero esta mitad existente es capaz de poner en duda cualquier otra tauromaquia actual. ¿Cómo se puede decir que un torero X o Y es el mejor del momento, si no supera en el capote a Morante? ¿Cómo se puede aseverar de manera similar, que X o Y torero es el mejor del momento, e incluso de la historia (pues demencialmente se ha comparado a un torero actual con Joselito El Gallo desde una geta demente), si no tiene el sitio y la profundidad de Tomás en la muleta? ¿Qué sería de la historia taurina, si Tomás y Morante hicieran lo que hacen, pero con toros de todos los encastes? Nuestra historia sería más rica, como primera respuesta:

 
Pero también, la otra cara de la moneda, que deja en entredicho la perfección de lo imperfecto: